Posets: el lado inhóspito del Pirineo

Vivac en el lago de Planes

Para llegar al refugio de Biadós, punto de partida de este trek, hay que seguir una larga pista de tierra a la salida del pueblo de Plan. Conducir en esta pista es en si mismo toda una experiencia y si enmedio del trayecto empieza a desencadenarse una fuerte tormenta la experiencia pasa a ser toda una aventura.

En plena noche cerrada lo mejor que podemos hacer es esperar en el coche a que la tormenta amaine para poder plantar las tiendas cerca del refugio.

Amanece en las granjas de Biadós y después de la lluvia de la noche el panorama se despeja lo suficiente para empezar a apreciar la inmensidad de este macizo del Posets o Punta Llardana (3.375 m), segunda cumbre del Pirineo.

Miguel se para frente al valle y el collado de Eriste o de la Forqueta y no acaba de creerse que solo unas pocas horas tengamos que pasar por allí arriba. Para un joven mitad bostoniano y mitad alicantino es como pensar en subir a la luna en avión. "Something crazy these guys from the pyrenees". Y encima quieren subir lloviendo.

Vamos Miguel que peor son los -15° en invierno en Bostón. Al menos tenemos un largo trecho por el bosque bajo la lluvia pertinaz pero asequible . Nos cruzamos con algunos senderistas que siguen el mismo destino que nosotros.

El sendero se hace bastante más empinado en la bifurcación con el sendero al ibon de Millás . Llegados a un rellano donde ya se ve bien el collado podemos acceder a la parte superior del ibon de Millas. A pesar del cansancio, Miguel alucina con la espectacular vista del ibon y los macizos del perdido. Aunque no es muy expresivo en su entusiasmo, se intuye orgullo y satisfacción por formar parte de esta aventura.

Un paso de nieve en el último tramo de subida al collado le añade ese punto de alta montaña que merece el alcanzar los 2.830 metros de altitud.

La vista desde La Forqueta es sencillamente sublime. Aprovechamos la presencia de tres jóvenes valencianos para charlar un rato y hacernos una foto de equipo para la posteridad. Bajando el collado nos encontramos con una pareja que vienen también de valencia. Curioso esto de encontrarse a estas altitudes con tanta gente de esas latitudes.

Pues si la subida ha sido dura, Miguel flipa con esta bajada : bienvenido al Pirineo. Nada de jaras, tomillos o romeros y caminos de tierra; nada, aquí a esta altitud, solo piedras y... bloques de... piedra. Miguel descubre que no siempre es más fácil bajar que subir.

Después de una bajada penosa entre tanta piedra un poco de respiro y descanso llegando al ibón de Llardaneta. Las rocas dejan paso en una larga  bajada a las cascadas, los rápidos y las bañeras. De dónde sale tanta agua se pregunta Miguel si ahí arriba no hay más que piedras.

Por fin decidimos dar la jornada por finalizada llegados al ibón de Eriste al pie del collado de la Plana. Sencillamente mágico, pues no tiene tanto mérito esos paisajes del Señor de los Anillos, resulta que en el Pirineo y no tan lejos hay sitios tan espectaculares y sin efectos especiales. Evidentemente antes de plantar la tienda se impone un buen baño en esas frías aguas rodeados de cumbres, crestas y collados.

Es impresionante como el cuerpo se repone con el descanso nocturno y está listo para afrontar una nueva jornada de caminata larga y físicamente exigente.

Nos quedan más de 20km y un par de puertos con más de 1.300 metros de desnivel. Allá vamos.

Enfin, nada más arrancar la subida al collado de la Plana dos "trailers" nos adelantan a una velocidad inusitada. Miguel no puede entender que haya gente capaz de subir algo similar corriendo y a esa velocidad y encima hablando. Hay que decir que para Sylvain y yo mismo, nos impresiona el ritmo de subida de estos dos verdaderos trailers. Hasta nos decimos que tienen que ser gente de élite. "ça va vraiment très vite..." me dice Sylvain.

La travesía desde el collado de la Plana hasta el refugio de estós es larga pero no demasiado exigente. Una buena pausa en el ibón grande de Batisielles para comer y darse un buen baño ayuda a recuperar la motivación y la confianza.

La llegada al ibón pequeño nos permite tener una espectacular vista de las agujas de Perramó. Después una subida ligera pero larga que mina la moral de Miguel hasta llegar al refugio de Estós. Eso sí, el valle es realmente magnífico. En el refugio una coca cola nos devuelve al mundo "civilizado".

El último puerto para completar la vuelta al Posets es intensa pero realmente espectacular. Pegados al macizo principal la pendiente es constante y apenas cruzamos con un grupo de 4 personas que están bajando. La sensación arriba del puerto es sencillamente de solitud, de inmensidad, esa solitud como si fueramos los únicos habitantes del planeta; esa sensación difícil de describir que solo se tiene en estos lugares inhóspitos. Incluso si sabemos que es frecuentado asiduamente sobre todo en verano. Pero cuando estamos solos en un lugar similar, no importa estar en el Pirineo, los Alpes o en la Patagonia.

La bajada del puerto hacia las granjas de Biadós es reconfortante, pero sobre todo nos mantiene en la intensidad de la montaña, como si aún estuvieramos muy lejos de llegar a un lugar donde se llega en coche: la cresta de las Espadas, con el Posets culminando, los arroyos de color anaranjado por esas aguas ferruginosas que se ven desde muy lejos, o las cascadas que se suceden como en una noria que diese vueltas infinitamente.

Hasta que entramos en los primeros tramos del camino arbolados que nos dejan frente al refugio que habíamos dejado hace... apenas la mañana del día anterior. El tiempo no puede discurrir a la misma velocidad, no es posible. No, para Miguel ha sido como toda una vida, llena de imágenes inolvidables.

 


Add new comment

Restricted HTML

  • You can align images (data-align="center"), but also videos, blockquotes, and so on.
  • You can caption images (data-caption="Text"), but also videos, blockquotes, and so on.