La vuelta al Vignemale. Territorio Russell

Amanecer en el cara norte del Vignemale

Dar la vuelta al macizo principal del Vignemale (sommet principal le Pique Longue à 3 298 m) era una idea que me rondaba la cabeza desde hace varios años. Ya había rondado varias veces delante de la cima más alta del Pirineo francés pasando por el valle de Gaube y el de Marcadau desde el pont d’Espagne. Y cada vez que pasaba el collado de los Mulos hacia el col d’Arratille, en esa porción del lado español de apenas 400 metros, miraba hacia abajo pensando en descender el valle del río Ara hasta Bujaruelo.

Curiosamente es la vuelta que imaginaba hacer de manera más en modo Trail en un solo día . 35 - 40 km no parecen algo complicado en unas 10 horas. Pero con la idea de dar la vuelta a los principales macizos del Pirineo central me decanté más por algo en dos o tres días y disfrutar más tranquilamente del itinerario.

Finalmente formamos un grupo de 6 bastante heterogéneo pero quizás por eso mismo más apasionante.

Después de recoger a Sylvain, compañero ya en el Balaitous , en el centro de Bagnères cogemos la carretera camino de Gedre, donde nos esperan Jorge y David para por fin hacer alto un poco antes de llegar al Barrage d’Ossoue. Punto de partida de nuestra pequeña aventura.

Primero hay que tomar la pista de tierra por la que llegamos hasta alcanzar la base de la presa unos 30 minutos después . Es posible llegar en coche hasta este punto pero al cerrar el bucle tendríamos que subirla de todas formas. Así que siempre es una buena manera de comenzar relajadamente.

El primer espectáculo está servido al caminar por el lado del lago, una gran planicie que hay que recorrer hasta el fondo del valle para comenzar la verdadera ascensión hasta el refugio de Bayssellance. La vista que se descubre detrás con el lago del Barrage d'Ossoue y enfrente el macizo del Monte Perdido: Astazus, Marbore y Taillon es simplemente admirable. Solo falta ver la brecha de Roland que se adivina y que sabemos que vamos a ver al ganar en altitud .

El camino es una sucesión de cascadas y algunos pasos de neveros que desaparecerán con seguridad en unas semanas.

Estamos a principio de julio y se nota la actividad . Sobre todo españoles con ganas de naturaleza después de ese encierro impenitente de casi tres meses a causa de ese virús insistente.

Uno de los momentos más emocionantes de este itinerario es llegar a las cuevas de Bellevue o de Henri Russell, el gran filántropo inglés que mandó excavar esas habitaciones en la roca y donde pasaba largas temporadas.

Desde las cuevas hasta el Refugio nos queda menos de una hora de caminata y  apenas doscientos metros de desnivel y si bien el grupo empieza a mostrar signos de fatiga, el hecho de saberse cerca del objetivo y una buena pausa permite recuperar la motivación .

Uno a uno vamos llegando al Refugio de Bayssellance, a 2.650 metros de altura lo que le hace el más alto de toda la cadena de los Pirineos.

Gente de diversas procedencias se esparcen en los alrededores admirando la primera vista de la cima del Vignemale por un lado y del macizo del Monte Perdido por el otro.

Es este un momento de pausa para comer un poco, consumir algo del refugio y admirar el paisaje. Pero una de las cosas que más aprecio es charlar con alguien de paso, alguien a quien estás casi seguro que no volverás a ver. Cruzar impresiones sobre el lugar, de dónde vienen y adonde van.

El col d’Ossoue está muy cerca del refugio y ya se contempla por completo la mole del Vignemale y lo poco que resta del glaciar. En poco tiempo no quedará nada. Es extraño saberse testigo de cambios geológicos que siempre pensaba que duraban miles de años

Un largo descenso como siempre con las marmotas de espectadores nos lleva al Refugio des Oulettes de Gaube, final de esta jornada.

Unas cervezas en la terraza del refugio, comentar la llegada variopinta de otros senderistas y pensar en dónde colocar la tienda es nuestra ocupación.

Muchas tiendas en la zona de vivac al pie del Vignemale le dan un cierto aire de Campo Base digno de las grandes cimas del Himalaya.

El tramo entre el refugio de Oulettes y Bujaruelo, si bien es un itinerario sin ninguna dificultad especial sin embargo es muy largo , casi 20 km y sobre todo una bajada larguísima del Valle del río Ara desde el puerto de los Mulos hasta el Refugio de Bujaruelo.

Pero lo mejor de esta etapa es el despertar , salir fuera de la tienda y ver el espectáculo de las paredes rocosas del Vignemale encenderse de un color naranja intenso como si empezaran a arder. Primero se enciende el petit Vignemale y poco a poco las cumbres del macizo hasta el Pique Longue. El amanecer del Vignemale recuerda sobremanera a las agujas calcareas más famosas del planeta - las Torres del Paine - con ese color anaranjado.

Poco a poco el campamento se pone en movimiento y la zona de vivac empieza a moverse: desmontaje de tiendas , desayunos, paso de senderistas .

La subida al collado de los Mulos empieza sin ninguna dificultad y con gran entusiasmo. Pero si bien es una subida cómoda y distendida para los menos acostumbrados puede resultar dura . En esta época del año los neveros de la parte final obligan a estar más concentrados pero se pasan sin dificultad particular.

El puerto nos deja las últimas vistas del Vignemale y nos abre la puerta a la vertiente española. Justo enfrente el collado de Aratille . Lugar curioso porque la travesía de un puerto al otro se realiza por lado español. Es una ruta circular excepcional entre El Valle de Gaube y el de Marcadau.

Desde el puerto de los mulos nos lanzamos hacia la larga bajada del Valle del Ara. Si bien hemos subido 600 metros de desnivel en menos de 2 km. Ahora bajamos 1.200 en más de 15km .

El Valle es impresionante con ese río que aumenta su caudal progresivamente en un sinfin de cascadas, rápidos y pozas que invitan cuanto meter los pies para soportar el intenso calor. 

La llegada a Bujaruelo (1 250 m) es esperada con ansiedad. Al cruzar el puente románico se tiene la sensación de cruzar un pasaje desde el mundo de la naturaleza salvaje a la civilización más convencional: la terraza del bar del refugio, los coches en el parking, el camping de pago. Pero admitidos estos convencionalismos uno se satisface de una buena cerveza y de la conversación .

El camping es una gran explanada de césped ocupada principalmente por autocaravanas y vans. La parte buena de estos lugares es la motivación para salir cuanto antes de ahí al día siguiente y retomar las praderas y los riscos de la alta montaña.

 

 


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